viernes, marzo 5

Segunda entrega (Chica del reloj)


Cap. 2.
 
Entramos en el bar, ella agarrada a mí como un naúfrago a una tabla en medio de la tormenta, en la barra hay cinco o seis clientes con pinta de habituales, de esos que no salen del local hasta que ven el fondo de la botella que han comenzado, al parecer en ésa zona se encuentra el objetivo de nuestra actuación.
Hace como que entra, como que sale, y la guío con decisión hasta una de las mesas del fondo, se sienta de espaldas a la entrada y acerca su asiento hasta casi confundir sus piernas con las mías. Llega la camarera, me conoce de alguna otra vez, soy bebedor infatigable de café y conozco todos los bares de la zona que tienen cafetera. Pide dos copas más, lo mísmo del bar anterior.
Me empieza a contar que su anterior pareja (creo que sigue pillada de él) es un tipo de unos cincuenta, pelo cano, de mi estatura aproximada, vestido con una americana color camel, y a quien yo tengo a la vista. Su máximo interés radica en saber si le mira o no. El tipo apura lo que tomaba y sale por la puerta sin dirigir ni una mirada atrás, eso le incomoda y comienza a comentarme que está al parecer "liado" con una de las camareras del local, no la que nos sirvió, otra que ahora no se encuentra aquí.
Habla atropelladamente, pasa de un tema a otro, se pierde en su propia conversación, se acerca cada vez más, se le nota que necesita contacto, quiere ser tocada, le cojo las manos, las dos, le miro fijamente a los ojos y ella se retira las gafas, tiene unos bonitos ojos color azul, algo desvaídos de color, y mirada perdida, típica de las personas que han llevado gafas muchos años y que sin ellas no centran  bien la mirada.
Mira mi reloj, es un reloj que tengo hace poco, unos días, lo compré por que su numeración no  es habitual, no lleva las horas indicadas, solo los minutos. Ella habla del correr del tiempo, de que las cosas buenas pasan volando, y las buenas son un suspiro. Le abrocho en su muñeca mi reloj, ella dice que no usa reloj, que no le gusta que le midan el tiempo. Cuando le explico que mi reloj no mide los días, no mide las horas, solo refleja los minutos, y que cuando una hora pasa, vuelve a indicar lo mísmo que la anterior, y da la sensación que el tiempo vuelve, se queda mirandolo, le cambia la mirada, me lo pide, dice que le encanta .........y se lo regalo.
No puede creerlo, me insiste hasta la saciedad si estoy seguro, que si es cierto que se lo regalo, le ha cambiado la mirada, parece una niña con zapatos nuevos, mira y remira el reloj en su muñeca, me mira a mí, y algo dentro de ella ha cambiado, ya tiene dos puntos de atención diferentes a los que tenía cuando entramos, ya no le importa si en el bar le conoce todo el mundo, si su ex entra o sale, ahora solo existen para ella, quien está frente a ella, y su "nuevo reloj que no mide el tiempo".

La Chica del Reloj

Lunes, 1 de Marzo 21 horas, la televisión es un agobio, nada de lo que dan merecen la pena., el invierno en la costa del sol es agobiante, solo parejas de jubilados nórdicos pasean por sus calles.
No hace frio, tampoco calor, la noche se adueña de la avenida, unas pocas luces rompen la monotonía de los locales cerrados, es una aventura buscar un sitio donde tomar un café o comprar cigarrillos.
Cruzo la avenida, paso junto a la parada de taxis, el aire de la noche hace enfriar el ambiente. Paseo mirando los pocos bares abiertos, ninguno deja de ser un aparcadero de guiris borrachos. Ya casi
termina la zona iluminada, me cruzo con una mujer sola, me mira al pasar, va en sentido contrario, va abrigada, gabardina, botas de abrigo lleva media melena de un pelo desmadejado. Llego hasta el final, vuelvo y continúo mi paseo en sentido inverso, recuerdo que en la avenida hay algún local más, será cuestión de probar.
Llego a la esquina, enciendo un cigarrillo, el encendedor produce un chasquido al encender, la chica de antes, que no había apreciado que estaba en la esquina donde confluyen las dos calles, se gira al oir el ruido. Sigo avanzando, cuando me llama y me dice, "sabes donde tomar algo? ". Le cuento que estoy tratando de encontrar donde tomar un café y ella me dice que ella busca donde tomar un wiski, que si me importa que venga conmigo, no le gustan demasiado los bares de extranjeros, cosa que al parecer compartimos, y le digo que no me importa.
Entramos en un bar, pido un café y ella un wiski cola, nos presentamos, no recuerdo como se llamaba. Va bebiendo, se me acaba el tabaco y ella me ofrece el suyo, al parecer el bar que entramos no vende tabaco, el de al lado al decir de la camarera si, se bebe el vaso no sin antes ir dos veces al baño, va hablando, cuenta cosas inconexas, al parecer se ha separado hace poco, no estaba casada, compartía con un tipo separado, se le nota que está mal, pero trata de disimularlo en medio de toda la verborrea. Pide otra copa y me dice que si bebo yo uno, que a ella no le gusta beber sola, pido lo mismo , pero con agua.
Sigue hablando, pregunta de vez en cuando, necesita más ser escuchada que escuchar.
Empiezan a recoger en el bar, planteamos salir de allí. Me dice de tomar una nueva copa en un bar que está más arriba, lo que implica coger el coche, me dice para coger el suyo, y cuando estamos casi al lado, no se el motivo, tal vez no le gusta que sepan el coche que tiene, o no está segura de conducir con soltura, plantea si podemos ir a por el mio. Está unas calles más arriba y veo que le cuesta andar, no sé si son las copas o algo más, pero le cuesta andar.
Llegamos a mi coche, aparcado junto a los apartamentos, abro, subimos y nos ponemos en marcha hacia el bar, nos separan unos mil metros.
Aparcamos, al salir comienza a explicar de forma bastante inconexa que al parecer su expareja es cliente de éste bar, después sabré que le ha hecho un seguimiento extenso, ya que me llega a contar que su ex está allí desde las 8 de la tarde. Antes de entrar, me abraza, me dice que le de la mano y que si me importa entrar con ella en plan cariñoso, ya que no quiere que su antigua pareja le vea derrotada, quiere darle un ataque de cuernitis, veo. No me importa, mi idea es tomar una copa más, ya se me curó el aburrimiento por hoy, dejarla en su casa o en el bar si se siente bien, y largarme a casa, mañana temprano comienzo a trabajar, una nueva faena, y he de tener los sentidos alerta, las novedades requieren atención